Por orden alfabético. Con sus luces y sombras, como todos nosotros.
1. Abraham.
El líder confiado en Dios.
Nuestra fe bendecirá a nuestra gente, así como la fe de Abraham nos bendijo a los gentiles. Ver Gálatas 3:6-9.
2. Daniel
El líder dispuesto a entender.
«No tengas miedo, Daniel. Desde el primer día que comenzaste a orar para recibir entendimiento y a humillarte delante de tu Dios, tu petición fue escuchada en el cielo. He venido en respuesta a tu oración» (ver Daniel 10:1-12 NTV).
Un buen líder valora la importancia del entendimiento y se esfuerza por alcanzarlo.
3. David
El líder visionario.
Capaz de sacar lo mejor de otros.
«David se fue de Gat y huyó a la cueva de Adulán. Cuando sus hermanos y el resto de la familia se enteraron, fueron a verlo allí. Además, se le unieron muchos otros que estaban en apuros, cargados de deudas o amargados. Así, David llegó a tener bajo su mando a unos cuatrocientos hombres» (1 Samuel 22:1-2 NVI).
El líder sensible.
«Después de haber cortado el manto del rey, David se sintió muy mal y les dijo a sus hombres: “Que el Señor me libre de hacerle daño a mi señor. ¡Él es el ungido del Señor! ¡No puedo extender mi mano contra él!”. Con estas palabras David reprendió a sus hombres, y no les permitió hacerle ningún daño al rey» (1 Samuel 24:5-12 RVC).
El líder seguro de sí mismo sabe que no necesita destruir a otros líderes. Un ejemplo de la persona que no opaca a otras, porque sabe que todas podemos brillar.
El líder adorador.
David fue un adorador (mucho más que un músico). Este líder halló en la adoración su delicia y su sostén en tiempos difíciles.
4. Elías
El líder en toda su humanidad.
«Sujeto a pasiones semejantes a las nuestras» (Santiago 5:17).
Un líder de carne y hueso sabe moverse entre el valor y el temor. El líder es un hacedor de caminos y, por lo tanto, el primero en tener contacto con las dificultades.
Valentía no es la ausencia de miedo, sino la capacidad de avanzar ante lo desconocido. A veces el líder percibe una sensación de soledad, aunque no esté solo. Hasta podría albergar el deseo de morir.
«Y caminó todo un día por el desierto. Llegó adonde había un arbusto, y se sentó a su sombra con ganas de morirse. “¡Estoy harto, Señor! —protestó—. Quítame la vida, pues no soy mejor que mis antepasados”» (1 Reyes 19:4 NVI).
Pero con la ayuda de Dios sigue su camino.
5. Ester
La líder que arriesgó su vida y condujo a su pueblo al ayuno y la oración por la nación.
Ver Ester 4.
Jesús enseñó a sus discípulos a orar, lo mejor que puede enseñar un líder a sus discípulos.
Muchos están orientados al púlpito (exposición y vanidad), y no al pálpito (compasión y espiritualidad).
6. José
El líder íntegro.
Aquel que hace lo correcto cuando es visto y cuando nadie lo ve (Genesis 39:7-12).
El líder perdonador.
Capaz de pasar página para enfocarse en sus sueños (Génesis 50:14-21).
7. Josué
El líder obediente.
Fue un buen número dos y luego un buen número uno.
El líder que veló por la integridad del grupo.
Ver Josué 23:6-10.
8. Moisés
El líder humilde.
«¿Tienes celos por mí? ¡Ojalá todo el pueblo de Dios fuera profeta, y el Señor pusiera su Espíritu sobre todos ellos!» (Números 11:24-29).
El líder que ruega a Dios por otros (intercesor).
Moisés era capaz de interceder por aquellos que le deseaban el mal. Cuando Dios, harto del pueblo, le propone acabar con este y darle otro —y muchos honores—, él rechaza la propuesta.
El líder que decide amar a la gente con sus imperfecciones.
9. Nehemías
El líder que hace preguntas y se interesa por el bienestar de su pueblo.
Ver Nehemías 1:1-2.
El líder que se identifica con su nación y se sacrifica por ella.
Ver Nehemías 1:4.
10. Pablo
El líder que ama como un padre (paternidad).
«Aunque tengáis diez mil maestros en Cristo, no tendréis muchos padres, pues en Cristo Jesús yo os engendré por medio del evangelio» (1 Corintios 4:15 RVR1995).
La meta es pasar de maestros (enseñar) a padres (cuidar).
El líder con espíritu aventurero.
Sus viajes misioneros revelan a un personaje emprendedor, dispuesto a aventurarse, a abandonar sus áreas de control y seguridad con tal de cumplir su llamado. Dispuesto a viajar, a renunciar al lugar fijo de residencia. Es un hombre que conoce su misión en la vida y vive con el propósito de cumplir su propósito.
11. Eliseo
El líder auténtico.
Auténtico es «Consecuente consigo mismo, que se muestra tal y como es» (RAE).
«Sin embargo, cuando ella se encontró con el hombre de Dios en la montaña, se postró en el suelo delante de él y se agarró de sus pies. Giezi comenzó a apartarla, pero el hombre de Dios dijo: “Déjala. Está muy angustiada, pero el Señor no me ha dicho qué le pasa”» (2 Reyes 4:8-27 NTV). En el verso 16 vemos como el profeta le anuncia su maternidad bajo la inspiración del Espíritu, sin embargo, tiempo después ignora qué aflige a esa mujer.
Eliseo reconoció que él no lo sabía todo. El líder que trata de aparentar o de hacerse el sabiondo, caerá muy hondo.
12. Timoteo
El líder joven, tan entrenado como entregado.
Con todas sus inseguridades, estuvo dispuesto a trabajar para Dios y sufrir penalidades por causa de Jesucristo. Como José, el hijo de Jacob, un ejemplo e inspiración para los jóvenes.
Pablo confió en él, pese a su juventud. «No permitas que nadie te subestime por ser joven. Sé un ejemplo para todos los creyentes en lo que dices, en la forma en que vives, en tu amor, tu fe y tu pureza». 1 Timoteo 4:12 NTV.
Demos oportunidad a los más jóvenes. Entrenémosles con confianza.
El líder en el que se apoyan otros gracias a su espíritu de servicio.
Ver 1 Tesalonicenses 3:2.
Miguel Ángel Acebal. 2026.
