Declaración de intenciones para dejar un buen legado
Consideremos 5 verdades a aplicar en nuestros proyectos de vida.
1. «Todo mal hábito aprendido puede ser desaprendido».
Efesios 4:25-32. Si no fuera posible dejar el mal, la Biblia no nos exhortaría a aprender el bien (Isaías 1:17).
2. «Podemos renunciar a la herencia recibida».
Gálatas 3:13. No estamos obligados a reproducir el mal que hayamos visto en el pasado.
3. «Dejaremos a nuestros hijos un gran legado».
Salmos 112. Eso es lo que le espera a los justos y a sus generaciones. Mis hijos no heredarán los malos hábitos de sus abuelos. ¡Yo, como padre, lo impediré manteniéndome en intimidad con mi Padre Dios! Tomaré mi cruz y traeré a mi hogar la luz.
4. «Construir un buen hogar es posible».
Mateo 7:24-29. Jesús lo afirmó, ¡y él no miente! No puedo hacer nada respecto al hogar que tuve, pero sí respecto al que tendré.
5. «La humildad es la llave que abre la puerta de los cambios».
«La humildad y el respeto hacia el Señor llevan al hombre a la riqueza, a la honra y a una larga vida» (Proverbios 22:4 NBV).
«Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga» (Mateo 11:29-30 RVR1960).
La humildad es la puerta al aprendizaje, y el aprendizaje es el camino al cambio. Si no aprendemos, nunca cambiaremos.
